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Los neumáticos son uno de los elementos más importantes de un coche y claves para la seguridad vial. Por eso desde el Parlamento Europeo decidieron que todos los coches homologados a partir de noviembre de 2012 tenían que incluir de serie el sistema de control de presión de los neumáticos (TPMS), una obligación que se extendió a todos los vehículos matriculados desde el 1 de noviembre de 2014.

Esta normativa se ha actualizado con un nuevo reglamento europeo que obligará a todos los coches a equipar de serie hasta diez sistemas de asistencia a la conducción (sistemas ADAS) a partir del 6 de julio de 2022, entre los que se incluye el control de presión de los neumáticos.

 

¿Qué es y cómo funciona?

 

La importancia del neumático en la seguridad

¿Por qué los neumáticos son tan importantes? El motivo principal es que son el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto por lo que circular con neumáticos en buen estado es crucial para garantizar el agarre, una buena distancia de frenada, la evacuación de agua en caso de lluvia… En definitiva, los neumáticos te pueden salvar de sufrir una colisión o accidente.

La presión del neumático y la profundidad del dibujo (legalmente no puede ser inferior a 1,6 mm) son dos aspectos que hay que revisar periódicamente, al menos una vez al mes y siempre antes de realizar un viaje. Aprovecha este momento para revisar también su estado general (grietas, bultos, desgaste irregular…)

Las estadísticas reflejan que en el 90% de los accidentes de tráfico interviene el error humano y entre estos errores está el circulan con neumáticos en mal estado, con la presión incorrecta, sin apenas dibujo… Y es aquí donde interviene el control de presión de los neumáticos, una gran ayuda para el conductor.

 

¿Qué es el control de presión de neumáticos?

El control de presión de los neumáticos o sistema de monitorización de la presión de los neumáticos también se conoce como sistema TPMS por sus siglas en inglés ‘Tyre Pressure Monitoring System’.

Es un sistema instalado en un vehículo capaz de evaluar la presión de los neumáticos o la variación de ésta con el paso del tiempo y a su vez transmitir esta información al conductor mientras el vehículo está en marcha. De este modo controla de manera continua que los neumáticos mantengan en todo momento la presión recomendada por el fabricante.

 

¿Cómo funciona el TPMS?

Este control de la presión de un neumático se puede realizar utilizando dos sistemas:

Un sistema directo a través de un sensor ubicado en la válvula de la rueda. En este caso cuenta con tres componentes: cuatro módulos sensores-emisores instalados en cada válvula de las ruedas (también puede incluirse uno en la rueda de repuesto). Estos módulos se alimentan por una pila de litio con una duración aproximada de 10 años. También incluyen la unidad de control del sistema y una antena de alta frecuencia o receptor bajo la carrocería (algunos fabricantes la incluyen en la unidad de control). Este sistema es más fiable porque conoce la presión exacta en todo momento y es capaz de detectar variaciones de 0,2 bar. También es un sistema más costoso.

Un sistema indirecto. En este caso el sistema calcula la presión por la diferencia de la velocidad de giro de un neumático respecto a otro que no haya sufrido ninguna pérdida de presión. Si el neumático gira más rápido es porque tiene un diámetro menor debido a que ha sufrido una pérdida de presión. Se compone de un sensor de velocidad de giro que ya incorpora cada rueda como parte del sistema ABS y ESP. Este sensor no calcula ni conoce la presión pero sí estima que un neumático está más desinflado al comparar su velocidad angular con la del neumático opuesto diagonalmente. Si la presión de un neumático está más baja necesitará girar más veces en línea recta para recorrer la misma distancia que otro vehículo. Este sistema indirecto es más impreciso y sólo es capaz de detectar variaciones de 0,2 bar cuando la diferencia supera el 30% entre los dos neumáticos.

Si nuestro coche utiliza un sistema de medición indirecto conllevará que éste tiene que ser reiniciado cada vez que hayamos comprobado y ajustado la presión correcta. Si no lo hacemos, no tendrá referencia de la presión correcta y no podrá comparar con el resto de neumáticos. Para reiniciar el sistema hay dos maneras, según cada modelo, pero suele ser sencillo: a través de un menú personalizable del cuadro de instrumentos o de la pantalla de la consola central o bien mediante un botón situado en la consola central.


El Reglamento Europeo 2019/2144 del 27 de noviembre de 2019 establece que:

Los vehículos estarán equipados con un sistema preciso de control de la presión de los neumáticos capaz, en un amplio abanico de condiciones viarias y ambientales, de advertir al conductor en el interior del vehículo en caso de que se produzca una pérdida de presión en cualquier neumático”.

Los sistemas de control de la presión de los neumáticos se diseñarán de modo que se evite su reajuste o recalibrado en caso de baja presión de los neumáticos”.

 

Una presión correcta puede evitar un siniestro

Un estudio realizado en 2018 por encargo de la Comisión Europea establecía gracias al sistema de control de presión de neumáticos se evitan el 30% de accidentes de tráfico: se evitan posibles reventones, pérdidas de control en situaciones difíciles, desllantazos en curvas, aquaplaning o el desgaste irregular del neumático.

Además, hay que tener en cuenta que con la presión incorrecta el gasto de combustible puede aumentar un 20% en el caso de los turismos y hasta un 30% en el caso de autobuses y camiones.

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